RETOS Y OPORTUNIDADES DE LA NUEVA CONFORMACIÓN POLÍTICA DEL ESTADO DE MÉXICO

Por Juan Carlos Villarreal Martínez

La construcción de la cultura política en el Estado de México es producto de un largo y complejo proceso histórico que, para fines explicativos, puede ser ilustrado a partir de una serie de fenómenos contemporáneos que se vienen desarrollando desde 1987 a la fecha (31 años). En el presente artículo se desarrollarán once puntos básicos con la intención de bosquejar los retos y oportunidades que tiene ante sí la clase política mexiquense en un escenario donde la recomposición del poder político en la entidad es toda una realidad.

1.- Principios y valores democráticos.

Los valores, las actitudes y los comportamientos que conforman la cultura política del Estado de México han hecho que el sistema político mexiquense y sus actores políticos cuenten con una importante capacidad de adaptación a los procesos de trasformación política, en aras de garantizar la gobernabilidad democrática de la entidad.

Una condición básica para la gobernabilidad democrática sostenida en el tiempo, como ha ocurrido en el Estado, es la creación de una relación de respeto al opositor, más allá de la competencia política, las victorias y las derrotas electorales. Sin embargo, para que ello ocurra, los actores deben asumir, con absoluta madurez, un papel articulador en medio de un orden político y social heterogéneo, plural y dinámico como el que hoy vivimos.

El abandono de las ideologías totalizantes como eje ordenador de las opciones políticas, ciertamente ha reducido en medida importante el grado de tensión y la tendencia a la polarización que caracterizaba a la sociedad mexiquense y, por lo mismo, ha facilitado la búsqueda de los consensos que hoy sostiene en el plano político a nuestra democracia. Dentro de esta tesitura, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, ex presidente de Chile, escribió en 1997 que:

“El cambio más fundamental experimentado por la actividad política en este último cuarto de siglo deriva de la sustitución del mesianismo y maximalismo ideológico que la caracterizaba, por un privilegio de la búsqueda de acuerdos, de consensos y de realismo”.

Es necesario recalcar que quienes hacen política no pueden ni deben olvidar que su sentido y razón fundante es la Nación y su desarrollo, por lo que ante escenarios coyunturas y contextos cada vez más plurales y diversos, tenemos que plantearnos como desafío central la compatibilización de los intereses, la construcción de pactos, acuerdos y consensos. De lo contrario, se corre el riesgo de que la política se fragmente y diversifique en forma tal que acabe perdiendo su carácter conciliador, en detrimento del interés general o colectivo.

 

2.- Pluralismo político.

La transición a la democracia mexicana es un proceso de larga data. Los primeros intentos para volver más competitivos y democráticos los procesos electorales comenzaron en 1977 a nivel federal, con las reformas electorales y este ha sido el camino preferido por los políticos para abrir las puertas a la democracia en México. Para el caso del Estado de México se puede hablar del mismo proceso desde 1978, con dos cuerpos normativos en materia electoral, el primero: la Ley de Organizaciones y Procedimientos Políticos Electorales del Estado de México (LOPPEEM), vigente hasta 1996; y el Código Electoral del Estado de México, vigente a la fecha.

De acuerdo con Silvia Márquez:

“… la democracia nace cuando el poder ya no pertenece a una persona o a un grupo de personas, sino que «reside» en un cuerpo de instituciones y en un conjunto de normas”.

Sin embargo, es importante aclarar que los principios democráticos no solo se pueden medir con resultados electorales, la cultura política es otro elemento importante a considerar, un régimen democrático necesita de una cultura política que le sea congruente, que pueda promover la participación y fortalecer sus instituciones, de lo contrario, “puede conducir tanto a retrocesos en el ámbito institucional como a promover formas de participación verticales y no autónomas, las cuales dificultarían el éxito de la joven democracia mexicana”. Es por ello que un gobierno democrático tiene que demostrar serlo no solo durante el periodo de campañas, sino también, en el transcurso de la vida política, sin importar colores o ideologías.

La pluralidad política, constituye uno de los mayores tesoros de las democracias contemporáneas, su promoción, defensa y mantenimiento es una tarea que requiere sobre todas las cosas, de tolerancia y aceptación del pensamiento del “otro”, que, siendo distinto, forma parte de la misma sociedad y sistema político. Es por lo que una de las principales apuestas de las democracias es justamente preservar la pluralidad política como resultado de una sociedad diversa, vigorosa y participativa como la mexiquense.

Si se recurren a los conceptos y categorías de análisis de Gallagher y Duverger, se puede observar que en México se cumple la premisa de que a mayor fragmentación del voto, mayor pluralidad política. Otro factor más es el número efectivo de partidos, que mide cuántos son realmente competitivos en una elección, y ambos elementos se han incrementado en los últimos años.

Por ejemplo, en la década de los 90 el número efectivo de partidos (NEP) a nivel federal fluctuaba en un rango de [2.6 – 3.6], por otra parte, durante el periodo 2012-2018 el NEP fluctuó en un rango de [4.7 – 6.2].

 

Figura 1 “Fragmentación y Número efectivo de partidos en las elecciones federales (1991-2018)”.

La estadística presentada anteriormente permite inferir que el proceso de transformación política en el Estado de México se encuentra sustentado en un ambiente donde el pluralismo político es una realidad consolidada.

 

3.- Consolidación de la clase política mexiquense.

Cuando se analiza la historia de la transición democrática en la entidad surgen una serie de interrogantes, ¿Cómo es que el Estado de México ha logrado mantenerse estable ante ese proceso de transformación política tan plural? ¿Cómo ha logrado mantener ese equilibrio entre competencia electoral y respeto al adversario político? ¿Cómo se ha logrado mantener esa “tensión positiva” entre el partido en el poder y la oposición? ¿Acaso se debe a las características de una clase política que es diferente a las de otras entidades del país?

Como primera aproximación se puede argumentar que:

“… en México, a raíz de los cambios democráticos de finales del siglo pasado, las élites políticas se han adaptado a las nuevas reglas, que derivan de la constante alternancia en el ámbito local, marcada adicionalmente con la alta competitividad electoral” (Villarreal, 2014).

La clase política se ha ido transformado a lo largo de los años, de la mano de la consolidación de la democracia en la entidad, ajustándose a un complejo cambio en los procesos políticos, en donde el poder ha pasado prácticamente por todos los partidos políticos, en todos los niveles y en todos los poderes.

Ante el complejo escenario que encarna la nueva conformación política en la entidad, la consolidación de una clase política madura, responsable, con capacidad de gobernar a través del acuerdo, del diálogo y del consenso figura como uno de los principales retos.

Es necesario recalcar que el término “clase política” no apunta a grupos ni a élites específicas, sino de un grupo de líderes políticos que, con base en una cultura política particular y propia de nuestro Estado, han logrado respetar acuerdos como oposición y gobierno y viceversa. Por ejemplo, la clase política mexiquense va más allá del tan mitificado y desmitificado “Grupo Atlacomulco”. En 1992, el sociólogo francés, Michael Maffesoli, señaló que para explicar a la clase o élite política es necesario hablar de actores sobresalientes y de liderazgos ecuánimes.

Desde hace 31 años (1987 al 2018) se ha construido una nueva forma de hacer política basada en el consenso; es una generación educada para gobernar bajo los más altos estándares de competitividad y alternancia (hoy en día únicamente 3 de los 125 municipios no han sido gobernados por otro partido político distinto al PRI). Dicho fenómeno permite vislumbrar el hecho de que los mexiquenses han comprendido que la política no es una lucha fratricida, sino un bien público al que todos abonan con su ejercicio de poder responsable.

A través de un proceso transformador, la clase política mexiquense ha aprendido a construir y a respetar acuerdos, pero, sobre todo, ha sido capaz de comprender que es más importante compartir el poder en un contexto cada vez más recurrente de alternancia política y de una elevada tasa de competitividad electoral.

 

4.- Recomposición municipal.

En algún momento Alexis de Tocqueville llegó a comentar que “El gobierno local es la mejor escuela de la democracia”. En el caso del Estado de México dichas palabras cobran gran trascendencia si se considera que fue en los municipios donde comenzó el proceso de alternancia local. La complejidad del comportamiento electoral en los municipios del Estado de México ha tenido un proceder más volátil que en cualquier otro tipo de cargo a nivel estatal. La alternancia en los gobiernos municipales se ha dado de manera progresiva.

Figura 2 “Ayuntamientos gobernados por la oposición (1987-2018)”.

En el pasado proceso electoral, en la elección de ayuntamientos, prácticamente todos los partidos políticos ganaron en al menos un municipio. Esto es un reflejo de la alta competitividad electoral que hay en los municipios y que la alternancia, si bien no se ha dado a nivel estatal en el Ejecutivo, es una realidad en los ayuntamientos.

Por otra parte, a pesar de haber sido aprobada en 2014, la reelección consecutiva en el Estado de México tuvo sus primeros resultados en las pasadas elecciones: de las 125 alcaldías que se renovaron, en 35 de ellas participaron los actuales presidentes municipales en busca de volver a ganar el cargo que aún ejercen, pero solamente 17 de ellos lo lograron, es decir, prácticamente la mitad.

En el siguiente cuadro se pueden observar los municipios en donde ha habido alternancia política durante el periodo 1996-2018, destacando que el 92% de los municipios mexiquenses ha tenido más de una alternancia en dicho periodo:

Figura 3 “Número de alternancias (1996-2018)”.

 

5.- Recomposición distrital.

Durante el desarrollo del proceso de alternancia en el Estado de México se ha conformado una élite política (clase política-clase gobernante) plural que ha logrado interiorizar la idea de que el poder es rotatorio y temporal y no unipersonal y perpetuo.

A nivel distrital se puede hablar de un nuevo escenario sin precedentes, derivado de los resultados electorales del pasado 1º de julio y debido a la redistritación que sufrió el Estado de México en 2016.

Lo anterior, como todos saben, ha tenido un impacto directo en la integración de la Cámara de Diputados Local, pues como se puede observar en la figura 4, la distribución de curules ha sido muy volátil y ha provocado que a pesar de las mayorías, se busque privilegiar el consenso y el acuerdo, en aras de garantizar que el proceso y la producción legislativa no se paralicen y, en la relación Ejecutivo-Legislativo, se abran los canales de comunicación para generar las condiciones necesarias para la construcción de gobernabilidad en el Estado de México.

Figura 4 “Integración de la Cámara de Diputados PRI-Oposición (1996 -2018)”.

6.- Importancia del Poder Legislativo.

Desde que los ingleses formaron el Parlamento en el año 1215, éste se ha convertido en una institución referente a la hora de resolver los conflictos sociales, a tal grado que la mayoría de los países (democráticos e incluso no democráticos) lo han adoptado bajo distintos esquemas, cada uno adaptado a las necesidades y particularidades de cada nación. Gianfranco Pasquino señaló que:

“El Parlamento sigue siendo, junto con la administración pública en sus distintos niveles, el lugar privilegiado de la negociación o, dicho en términos menos valorativos y comprometidos, de la recomposición política de los conflictos socioeconómicos”.

El Estado de México no es la excepción a la regla, puesto que la Legislatura Local es la arena política del debate y del diálogo plural por excelencia en entidad.

Gracias al inédito triunfo de la oposición en los comicios de 2018, el nuevo esquema de trabajo que tendrán que adoptar el Poder Ejecutivo, el Legislativo y los partidos políticos que éstos representan, será todo un reto en la configuración del nuevo sistema de partidos mexiquense.

El PRI tiene bajo su responsabilidad la gubernatura, a cargo de Alfredo del Mazo y, si bien no es la primera vez en su historia que se enfrenta a un gobierno dividido, en esta ocasión se encuentra frente a una Legislatura donde su partido tiene el menor número de curules históricamente registrado.

MORENA cuenta con una abrumadora mayoría en la Cámara Local, y con ella debe funcionar como un mecanismo responsable de control para el Ejecutivo, garantizando una buena práctica del proceso legislativo, contribuyendo a un mayor equilibrio de poderes. Nunca en el pasado, mayoría alguna avasalló al resto de las expresiones políticas. No ha sucedido ahora y ojalá que prevalezca la sana práctica de negociar y acordar, privilegiando el interés público. En 1984, Richard Rose escribió que:

“Ninguna oposición parlamentaria, cuando se pasa al análisis de su práctica, puede ser (ni debe ser) totalmente antagónica”.

Morena y sus aliados deberán demostrar su capacidad para gobernar, para construir acuerdos, para legislar con sensibilidad y, sobre todo, en su posición mayoritaria, evitar la parálisis legislativa, asumiendo su papel con madurez política, apertura, objetividad e imparcialidad.

Figura 5 “Integración de las comisiones en la legislatura entrante y saliente”.

Esta nueva dinámica bajo la que tendrán que trabajar las bancadas de los partidos políticos obedece a una nueva distribución de posiciones entre MORENA y las demás fuerzas políticas, en virtud de los resultados electorales del 1º de julio y, si bien algunas de las comisiones más importantes no son presididas por este partido, sus diputadas y diputados sí son miembros de la gran mayoría de estos órganos colegiados, tal como sucede con la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales que es presidida por el PRI, pero de sus 9 integrantes que la conforman, 6 son legisladores de MORENA, al igual que ocurre en otras más, acorde a su mayoría legislativa.

Los partidos más afectados en esta nueva integración son el PRI y el PRD, pasando de presidir 15 comisiones en la anterior legislatura, a solo cuatro en la actual, y de seis a una, respectivamente. Por su parte, el PT destaca al presidir la Comisión de Procuración y Administración de Justicia, una de las más importantes por la naturaleza de su materia.

7.- El papel de la oposición.

Es natural que ante una parálisis legislativa u otras situaciones adversas a la fluidez del trabajo legislativo surjan interrogantes como ¿Por qué es importante la oposición en un sistema democrático? A lo largo del tiempo esta interrogante ha sido objeto de estudio por distintos teóricos entre los que destacan Lonescu y Mandariaga cuando recalcan que:

“La oposición política […] es la más avanzada e institucionalizada forma de conflicto político”.

O Gianfranco Pasquino que señala que:

“La calidad de la democracia depende no solo de las virtudes de su gobierno, sino, de modo especial, de la calidad de la oposición”.

Por otra parte, Giovanni Sartori distingue tres modelos de oposición, los cuales dependen del grado de polarización dentro del sistema de partidos:

  1. La oposición responsable y constitucional.
  2. La oposición constitucional pero no responsable.
  3. La oposición ni responsable ni constitucional.

Con base en esta clasificación del politólogo italiano, los últimos dos casos conllevan a la irresponsabilidad de presentar demandas sociales o recurrir a medios de presión institucional poco democráticos, que pueden derivar en ingobernabilidad e inestabilidad política.

De ahí que otro de los retos fundamentales de la nueva configuración política del Estado de México radique en la necesidad de contar con una oposición responsable y basada en el cumplimiento de los preceptos constitucionales, en aras de generar las condiciones necesarias de gobernabilidad y estabilidad políticas.

 

8.- Retos y oportunidades de la nueva conformación política del Estado de México.

Jesús Silva-Herzog Márquez escribió en 1996 que:

“El poder dividido no es solamente una forma de controlar el poder, es también un mecanismo para reforzarlo. Porque no hay poder más débil que el que lo puede todo”.

El principio de separación de poderes está universalmente aceptado como necesario para la democracia moderna, aun cuando la práctica de esta separación muestra, históricamente y en cada caso concreto, asimetrías. Sin embargo, la mejora de un poder no puede hacerse en detrimento de los otros, esto implica necesariamente, la mejora simultánea y el mayor equilibrio posible entre los mismos.

La democracia no tiene otro camino que el autoperfeccionamiento de sus mecanismos de equilibrio, sobre todo cuando se trata de las relaciones entre poderes. Todo desequilibrio de poderes es nocivo para el funcionamiento de la democracia, al mismo tiempo que dificulta una razonablemente buena gobernabilidad.

El nuevo panorama social y político en el Estado de México se encuentran en un camino aún por construir, sin embargo, hay ciertas medidas que se deben tomar para construir un gobierno más transparente, eficiente y, sobre todo, capaz. Los grandes desafíos del proceso de transformación política del Estado de México sean la búsqueda del equilibrio entre poderes, a través de:

  • Diálogo permanente.
  • Construcción de acuerdos y consensos.
  • Respeto a las minorías.
  • Apertura política.
  • Control y fiscalización responsables:
    • Control presupuestal.
    • Control judicial.
    • Jurisdicción constitucional.
  • Formación y despacho responsables de las leyes.
  • Cooperación entre órganos y poderes públicos.
  • Mecanismos eficientes de descentralización, regionalización y desconcentración.
  • Profesionalización del servicio público:
    • Servicio civil y parlamentario de carrera.

 

9.- Profesionalización del servicio público.

En 1918, Max Weber planteaba lo siguiente:

“O se vive “para” la política o se vive “de” la política [..] La evolución del funcionario moderno, que se ha convertido en un conjunto de trabajadores intelectuales altamente especializados mediante una larga preparación y con un honor estamental muy desarrollado”.

Es necesario implementar un sistema de Servicio Profesional de Carrera Parlamentaria, que mantenga en constante preparación tanto a legisladores como a sus equipos, garantizando la igualdad de oportunidades a todos los trabajadores, y que además permita profesionalizar el quehacer parlamentario, siendo necesario para atender a una sociedad que cada vez cuenta con una visión más diversa y compleja. Y de igual manera un Servicio Profesional de Carrera para nuestros municipios y funcionarios del poder Ejecutivo.

Impulsar una nueva generación de políticos que continúen la tarea de mantener el equilibrio de poderes como un bien público, por la senda de la gobernabilidad democrática que construyeron los mexiquenses en los últimos años, lo que implica una responsabilidad compartida, tanto con el Ejecutivo, como con los municipios.

El Servicio Profesional Parlamentario es una iniciativa que ya ha sido propuesto en otros estados, como Querétaro y Durango. En el caso del Estado de México, actualmente no se dispone de ninguna disposición normativa en esta materia ni en el Poder Legislativo y mucho menos en el Ejecutivo ni ayuntamientos, a dicha ausencia debe sumarse la inexistencia de una Ley de Transparencia Ciudadana.

La existencia de un Servicio Profesional Parlamentario apoyaría de manera profesional y eficaz el cumplimiento de las atribuciones y funciones del Poder Legislativo, “la estabilidad y seguridad en el empleo de sus trabajadores, así como el fomento de la vocación de servicio y la promoción de la capacitación permanente del personal. Es necesario que el órgano Legislativo se fortalezca para cumplir con las funciones políticas que tiene encomendadas, a efecto de analizar, deliberar y discutir en torno de los problemas que afectan a la sociedad y proponer soluciones”.

Por otra parte, el Servicio Profesional de Carrera es necesario para el desarrollo y permanencia de los servidores públicos de confianza en la Administración Pública Estatal y Municipal, impulsando como prioridad la profesionalización de la función pública, en beneficio de la sociedad.

A nivel Federal el servicio profesional fue implementado desde 2004, sin embargo, en nuestra entidad no existe disposición normativa alguna que promueva y regule este punto tan importante dentro de un gobierno democrático. Esta clase de mecanismos de capacitación contribuyen a atraer, mantener, motivar y formar mejores servidores públicos y, por consiguiente, garantizar que la Administración Pública opere con la mayor eficiencia y eficacia posible, sobre todo con continuidad.

De acuerdo con registros de los partidos políticos y una base de datos recopilada y estructurada por el CEPLAN, de los 75 diputados que integran la LX legislatura del Estado de México, 53% cuenta con experiencia previa en algún cargo público o área de administración pública, mientras que 35 legisladores, es decir, el 47% restante, carecen de la misma, es decir, solo 1 de cada 2 diputados cuenta con experiencia.

 

10.- Transparencia gubernamental y parlamentaria.

En la actualidad el tema de transparencia en las legislaturas locales y federal se ha procurado a través de diversas leyes y códigos, sin embargo, de acuerdo con datos de 2017 de la Alianza para el Parlamento Abierto (APA), el Congreso del Estado de México ha sido opaco en gran parte de sus acciones. El porcentaje promedio de nivel de transparencia a nivel federal es del 40.5%, mientras que el de la legislatura del Estado de México es de 22.7%.

Entre las acciones menos transparentes figura la de informar de manera detallada sobre el monto y uso del presupuesto, al respecto, la Legislatura local tiene apenas un nivel de transparencia de 8%, lo que habla de un nivel de opacidad urgente a tratar. Por otra parte, en materia de rendición de cuentas y participación ciudadana, el porcentaje obtenido por la legislatura local es de 23%, el peor a nivel nacional junto con Campeche y por debajo de estados como Guerrero, Oaxaca y Sinaloa. Otro aspecto cuestionable sobre la actual legislatura es que esta no cuenta aún en su portal de transparencia con la información curricular de los actuales Legisladores.

En un contexto democrático en donde alrededor del mundo existen un sinfín de avances teóricos y técnicos en materia de gobierno abierto, es un requisito indispensable que las autoridades se comporten de forma completamente transparente y abierta a la ciudadanía. Por ejemplo, el filósofo alemán Kant aseveraba que:

“Todas las acciones relacionadas con el derecho de otros hombres cuya máxima no pueda ser pública, son injustas”.

La negación de la información de carácter público es un acto arbitrario que coarta la libertad de conocimiento, un gobierno que presuma regirse bajo principios democráticos no puede permitirse esa clase de conductas que atentan contra la naturaleza de los mismos principios que jura defender. Dentro de esta lógica Norberto Bobbio afirmó que:

“La opacidad del poder es la negación de la democracia”.

 

11.- Sistema anticorrupción del Estado de México y municipios.

De acuerdo con las estadísticas de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) realizada en el 2017, la percepción de corrupción en la entidad es de 93.4%, superior a la media nacional que se encuentra en 91.1%. Por otra parte, la misma encuesta señala que el 15.9% de la población en la entidad denunció haber tenido experiencias vinculadas a actos de corrupción al momento de realizar trámites.

Para intentar mitigar el problema de la corrupción, el 20 de octubre de 2017 entró en funcionamiento el Sistema Anticorrupción del Estado de México y Municipios. A un año de su implementación de dicho sistema se han presentado los primeros resultados, pero uno de los temas que más desconcierto provoca es respecto al grado de avance de los Sistemas Municipales Anticorrupción (SMA), pues de acuerdo con el informe anual del Comité Coordinador, solo 24 municipios (19%) han implementado completamente sus sistemas, mientras que 73 municipios (59%) se encuentran en proceso de instalación y 28 municipios (22%) ni siquiera han presentado información respecto a sus avances.

Cabe aclarar que en el informe anual publicado se presentan una serie de “logros” que pueden ser calificados como marginales desde una postura crítica, los verdaderos logros o fracasos se verán reflejados en los indicadores sobre corrupción, sin embargo, debe reconocerse que el hecho de que por fin se hayan tomado medidas institucionales para mermar la corrupción es un acto aplaudible. Algunos resultados expuestos en el primer informe anual permiten concluir que a un año de implementado el Sistema Anticorrupción del Estado de México y Municipios requiere de un impulso decidido, pues su presencia tanto en municipios como su operación en la entidad ha sido tenue por la falta de financiamiento para su plena labor.