Sección cultural


Gabriel Figueroa

1

Tengo algunos defectos que como trajes justos van bien a tus virtudes, tengo un baúl aquí dentro de un fuerte abrazo, para esconder tus miedos, tus penas, tus angustias y un poco de café para charlar contigo, el corazón no importa ese no lo tocamos, ese que esté tranquilo para qué complicarnos, sigamos siendo libres sin atar nuestras almas, viviendo plenamente. Pero te pido algo, termínate el café y guarda los recuerdos, los besos, los momentos, las historias, ah y no te vayas lejos para que el frío y el olvido no aparezcan aquí. Somos solo fragmentos de almas que han tocado de una forma u otra nuestros sentimientos, nuestras vidas, nuestros corazones, haciéndonos privilegiados por muy fugaz que sea el instante vivido.

2

Dejemos la parafernalia del momento para después, ese “luego” que no conozca el miedo y el alma grite libre que todo puede ser, que el café no se enfrió, que el abrazo se dio, que el corazón vive y esas promesas llenas de todo lo que encierran se pudieron cumplir, porque así todo existe, porque todo es verdad, porque todo está aquí, pero mientras no hay más, dejemos esto quieto, dejemos sentimientos, dejemos los recuerdos, todo para después.

3

Ayúdame a tocar, a descifrar lo más profundo de tu alma, como si la vida nos diera el último aliento, así, sin merecerlo, no puedo discernir entre el bien y el mal, de todo lo soñado, de todo el universo, por eso no pretendas que yo, ciego por el amor que te profeso, descubra los caudales que brotan de tu cuerpo, ya que no puedo y tal vez muera en el intento, por eso te suplico ayúdame a tocar el cielo.

4

La noche cumple con lo pactado y nos muestra los sentimientos como asesinos al acecho, esperando un descuido del corazón para hacerlo preso de sus deseos y, sin aliento, sin voluntad, sucumbe ante el incierto destino, que le depara tal vez fortuna, tal vez la vida, tal vez la muerte, pero ¿qué importa? Si ya la noche cumplió su pacto y nuevamente está latiendo, está viviendo y está sufriendo el corazón, porque de pronto y sin aviso, sin explicarlo, por un descuido por un hermoso y cruel descuido, nace la vida, nace la suerte, nace el amor.

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