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La vigencia del apoyo a los movimientos sociales

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El 29 de junio de 2020 el tema del coronavirus le dio el espacio en los titulares a otra noticia: la detención de José Ángel Casarrubias, alias “el Mochomo”, presunto líder del cártel “Guerrero Unidos”, el cual ha sido señalado como uno de los responsables de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa en 2014.

Esta noticia trajo a colación un tema que después de casi seis años, ya había sido olvidado para unos, estaba resuelto para otros y para algunos más aún es el pan de cada de día. Respecto a las movilizaciones surgidas por el caso, se generó una respuesta de gran magnitud por parte de diversos sectores sociales como lo fueron padres de familia, estudiantes, artistas, políticos, entre muchos otros, pero que año tras año, la asistencia y apoyo al movimiento ha disminuido, a pesar de que todavía se desconoce el paradero de los estudiantes.

Lo anterior lleva a plantear la interrogante, ¿durante cuánto tiempo es apoyado un movimiento social?, Somuano (2007), a través de un recuento de las diversas perspectivas a partir de las cuales son estudiadas los movimientos sociales, señala que la movilización, duración, impacto y amplitud de los movimientos sociales se encuentra relacionado con las simpatías que genera y los recursos que estas le otorgan. Para Pastor (2006), la duración de los movimientos sociales se basa en el tipo de dimensión en el que se generan los movimientos, es decir, si se mantienen en un carácter estructural (es decir, duradero), o coyuntural (en un momento y situación determinados).

Hoy en día las tendencias en redes sociales muestran la relevancia social general de estos asuntos, basta con ingresar en Twitter para ver cuáles son los temas de los que se está hablando, o Facebook para dar cuenta de la moda en publicaciones; y aunque algunos de los temas son seguidos y apoyados febrilmente por algunos, para otros solamente se quedan con los titulares de las notas compartidas o con la opinión escrita en alguna red social.

Basta con mencionar algunos ejemplos, ¿qué pasó con el movimiento estudiantil que reclamaba la violencia porril en la Universidad Nacional Autónoma de México?; ¿qué fue de las protestas surgidas a raíz del conflicto entre China y Hong Kong el año pasado?, recientemente y antes de la captura del Mochomo, ¿habíamos pensado en la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa?

Por lo tanto, surge la pregunta: personalmente ¿qué hace que nos olvidemos de un movimiento social cuyas demandas creímos legítimas, aun cuando estas no han sido resultas?

Referencias

Pastor, J. (2006). Los movimientos sociales: De la crítica de la modernidad a la denuncia de la globalización. Psychosocial Intervention15(2), pp. 133-147. Recuperado en 01 de julio de 2020, de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1132-05592006000200002&lng=es&tlng=es

Somuano, M. (2007). Movimientos sociales y partidos políticos en América Latina: una relación cambiante y compleja. Política y cultura, (27), pp. 31-53. Recuperado en 01 de julio de 2020, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-77422007000100003&lng=es&tlng=es

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