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La agenda de la 4T: Muerte del neoliberalismo y orfandad de la Gerencia Pública ¿Cuál es el rumbo de la Administración Pública?

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Es común leer en libros sobre Administración Pública que al modelo de economía neoliberal le corresponde un modelo de administración llamado Nueva Gerencia Pública (NGP). Su característica fundamental es proponer que las técnicas gerenciales que ponen en práctica las empresas privadas se apliquen en el gobierno para mejorarlo.

De esta forma, la privatización de empresas públicas, la visión de los ciudadanos como clientes en los trámites ante el gobierno, la contratación de empresas para dar servicios que antes proporcionaba el gobierno, la certificación de la calidad de los procesos administrativos y la reducción de la burocracia estatal han sido herramientas de la gerencia que se han vuelto estrategias de gobierno en muchos países.

Junto con las medidas de economía neoliberal, las herramientas de la Nueva Gerencia Pública arriba mencionadas tuvieron su génesis en Inglaterra y posteriormente en Estados Unidos de Norteamérica en las décadas de los 70 y 80 del siglo pasado: La primera ministra Margaret Thatcher y el presidente Ronald Reagan, respectivamente, fueron grandes postulantes de estos modelos y dominaron la escena económica y administrativa en muchos gobiernos, incluido nuestro querido México.

Sin embargo, durante al menos la última década de este siglo se han multiplicado las voces que reclaman nuevos rumbos para la Administración Pública, distintos a los de la Nueva Gerencia Pública. Estas pretensiones se incrementarán en nuestro país ya que se combinan a la perfección con el cambio de modelo económico (no neoliberal) que ha anunciado reiteradamente el presidente Andrés Manuel López Obrador. Sin el neoliberalismo que la Nueva Gerencia Pública debería fortalecer, su orfandad es evidente. Es como si súbitamente le hubieran “arrancado” la base de sustentación a las prácticas gerenciales del sector público bajo el neoliberalismo. Ahora deberán crearse nuevas estrategias para la Administración Pública en las que se va a privilegiar la conducción del Estado en la vida económica: “gobernar al mercado” será una premisa y ya se anunció que habrá una separación entre el poder político y el poder económico. No será más el tiempo de la privatización; no se contratarán servicios de consultorías cuyo trabajo pueda ser realizado por los servidores públicos; la certificación de procesos, que es muy costosa, habrá de disminuirse. Sin embargo, hay medidas contradictorias en el actual gobierno, como la reducción de servidores públicos, que se ha considerado una típica medida del neoliberalismo.

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El cambio de régimen económico y político necesita un sustento administrativo con rumbo claro


El presidente López Obrador insiste reiteradamente en que los cambios en marcha son profundos y sólo comparables con los que ocurrieron con la Independencia de México, con la Reforma de Juárez y con la Revolución de 1910.
Si los cambios son de grandes dimensiones, necesitan instituciones sólidas que los asimilen y a la dinámica social y a las organizaciones que los ejecutan.
Una de esas instituciones es la Administración Pública que debe tener el rumbo claro. Por fortuna, tal y como lo ha afirmado la Organización de Naciones Unidas (ONU), no existe un modelo único, y por ende nuestro país puede y debe crear un nuevo estilo de administrar los recursos públicos, siempre basado en las leyes que le den sustento:
“Es por lo tanto, dudoso que sea posible formular un modelo general de administración pública aplicable a todos los países en desarrollo, …es necesario tener siempre presente la diversidad de los sistemas y situaciones de la administración pública y la deficiencia de los modelos cuando se aplican a situaciones reales.” (ONU, 1971)
La cita es alentadora porque significa reconocer que cada país tiene la capacidad de diseñar su propio modelo de administración de lo público. La pregunta que hay que hacerse es si el gobierno federal tiene interés en atender este gran tema.

El modelo económico que sustituyó al neoliberalismo y su par administrativo

Como suele ocurrir en México cada que inicia una nueva gestión presidencial, existen muchas incertidumbres sobre el sendero, económico y social que habremos de seguir. En el plano económico el rumbo general para el periodo 2019-2024, se trazó en el libro de López Obrador llamado “Hacia una economía moral”, que fundamentalmente explica las razones del fracaso del neoliberalismo, más que describir con un lenguaje económico especializado el modelo que lo sustituirá. El énfasis del libro está en insistir en la inversión en los programas sociales, en el combate a la corrupción y en la austeridad gubernamental como los ejes para llegar a mejorar la redistribución de la riqueza y rescatar los valores que la sociedad ha perdido.

Hay muchos modelos económicos que funcionan en el mundo, entre una gama de matices neoliberales o nacionalistas a los que les corresponden a su vez modelos de gobiernos democráticos o autoritarios. A su vez (y este será el contenido de este artículo), la consecución de las metas trazadas se da a través de un modelo de Administración Pública que permitirá con su organización y funcionamiento que las ideas para mejorar al país se vuelvan realidad.

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Esta “tercia virtuosa” Modelo económico–Modelo de gobierno–Modelo de Administración Pública que existe en diversos países tiene distintos grados de éxito; en México, con un nuevo gobierno que cambiará de modelo económico y de régimen político, surgen dudas como la siguiente: ¿Si el modelo económico neoliberal ha muerto, entonces qué nuevos modelos de gobierno y de Administración Pública le corresponden a la economía moral? La respuesta es breve y contundente: el gobierno seguirá siendo democrático pero la Administración Pública Neo gerencial evolucionará para dar paso a un nuevo “modelo posgerencial híbrido de Administración”.

¿En qué documentos del gobierno será “revelado” el modelo?

Debemos buscar el nuevo modelo administrativo que acompañará a la economía moral, en tres documentos básicamente.

  1. El Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 

  2. Los 50 lineamientos para combatir la corrupción y aplicar una política de austeridad 
gubernamental 

  3. El programa sectorial de Reforma Administrativa que habrá de publicar la Secretaría de la 
Función Pública, tal y como lo ordena el Plan Nacional de Desarrollo. 


¿Qué hay del modelo de Administración Pública en el Plan Nacional de Desarrollo?

El plan contiene un posicionamiento sobre la Administración Pública y su eficiencia en el eje transversal 2 que se denomina “combate a la corrupción y mejora de la gestión pública” en las páginas 35 y 36 de la versión que incluye los principios rectores de política, los ejes transversales y los ejes generales, además de una carta del presidente. En su redacción este eje reconoce la existencia de:

  •                  Ineficiencias en los procesos de gestión pública, 

  •                  Márgenes de discrecionalidad, 

  •                  Uso y apropiación inadecuados de los recursos públicos, 

  •                  Sobrerregulación de procesos administrativos 

  •                  Implementación deficiente de políticas públicas. Para resolver estos problemas propone eliminar la corrupción, garantizar la eficiencia en la administración de los recursos públicos y lograr una mayor eficacia de la gestión pública (PND, 2019-2024: 35-36) 


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Omisiones a lo indicado en el plan al terminar el primer año de gobierno

Derivado del artículo 22 de la Ley de Planeación, es necesario que el gobierno de AMLO informe de los avances en la emisión de los 44 programas derivados del plan que se anunciaron en la página 211 del documento, en él se alude, entre otros, al “Programa nacional de mejora de la gestión pública y combate a la corrupción y la impunidad” y a los programas sectoriales que las dependencias habrán de elaborar.

Es una tradición que el gobierno mexicano cuente con un programa de modernización o ejecución de la Administración Pública Federal. Suponemos que, en esta administración, la dependencia responsable será la Secretaría de la Función Pública, en particular la Subsecretaría de Control y Auditoría de la Gestión Pública, la que deba emitir el programa de mejora de la gestión pública citado líneas arriba. Al frente de esa Subsecretaría está un politólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el maestro Roberto Salcedo Aquino, que ha sido académico y ha escrito obras sobre la evaluación de políticas públicas, además de tener una larga experiencia como auditor de desempeño de la Auditoría Superior de la Federación.

Sobre el modelo posgerencial híbrido

La búsqueda de nuevos paradigmas para una Administración Pública posgerencial no se da sólo en México por el acta de defunción que el presidente de la República le expidió al neoliberalismo. En realidad, ha sido una gran polémica partir de que la gerencia pública se instaló como par administrativo del modelo neoliberal en la década de los 70 del siglo pasado en la Inglaterra de Margaret Thatcher y en la Norteamérica de Ronald Reagan.

Omar Guerrero, crítico de los modelos gerenciales para la Administración Pública, señala esto en varias de sus obras:
“Ante una sociedad natural como la propuesta por el neoliberalismo, el Estado administrativo resultaba artificial y estorboso, y nada más natural que procurar su abolición, y así se hizo. Esta obra fue preparada para abordar la manera como el Estado Administrativo fue dejando su lugar al Estado Gerencial, y cómo el Estado Gerencial luego de una breve vida de dos décadas, abandona su espacio para ser remplazado por el Estado Cívico” (Guerrero, 1999:7).

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Los 50 lineamientos para combatir la corrupción y aplicar una política de austeridad republicana. La crítica a las “malas costumbres” de la Administración Pública según el
 presidente de la República

En estos lineamientos encontramos medidas típicas que emprende la Administración Pública para “marcar” al estilo de gobierno. Sin mencionarlas específicamente como tales, el presidente de la República deja entrever lo que no habrá de hacer su gobierno a diferencia de lo que hicieron otros durante las “gestiones neoliberales” del pasado. A continuación, analizamos los lineamientos que no pueden considerarse de la gerencia pública, pero también otros lineamientos que son utilizados en los programas neoliberales, lo que los vuelve “contradictorios” con el propósito explícito del presidente, de no aplicar medidas neoliberales.

Lineamientos que fortalecen la autonomía de dependencias del Estado, lo que no es propósito de la gerencia pública que quiere un Estado mínimo y débil políticamente

  • a)  El 1 que quita el fuero al presidente y lo llama a rendir cuentas, 

  • b)  Lineamientos 3, 4, 5 y 6 que otorgan autonomía a las fiscalías General, Anticorrupción y a la 
FEPADE, 

  • c)  Lineamientos 11 y 48 se refieren a no recurrir al outsourcing o contrataciones de despachos 
privados para elaborar proyectos de ley, planes de desarrollo u otro tipo de análisis, que ahora deberán realizarlos los servidores públicos. Se trata de una propuesta no gerencial y de mayor intervención del Estado. 


Por otro lado, hay lineamientos que son políticas neogerenciales y neoliberales, por ejemplo:

  • a)  Lineamiento 21 que propone reducir toda la estructura de confianza en 70 por ciento. Esta es una medida que el neoliberalismo predicó por mucho tiempo en muchos países, acerca de “reducir la burocracia” y adelgazar el tamaño del Estado. Aunque el presidente ha señalado que hay muchos aviadores –y puede ser cierto–, falta hacer un diagnóstico al respecto para no cometer injusticias con servidores públicos bien preparados y eficientes. Lo que es cierto es que el tamaño de la burocracia en México comparada con otros países de similar desarrollo, 
población y problemática, incluso de la OCDE, no está entre los promedios más altos. 

  • b)  Lineamientos 22 y 27 proponen reducir sueldos y trabajar más horas. Existen numerosos estudios a lo largo de la historia de los gobiernos en el mundo que recomiendan que para que disminuya la corrupción se pague un sueldo incluso alto a los buenos servidores públicos. Trabajar más horas va contra una tendencia internacional sobre la competitividad que asegura que por la tecnología y las condiciones de vida actual, trabajar menos y a distancia produce 
una mayor competitividad y mejores resultados. 


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Estos dilemas de la Administración Pública en el gobierno del presidente López Obrador son de urgente resolución, aunque no lo parezca, porque tienen que ver con un uso honesto y eficiente de los recursos aplicados en todo el gobierno y eso sólo se logra con servidores públicos con convicción de servicio sí, pero con gran capacidad técnica y preparación y, por otro lado, con estructuras de administración bien organizadas, transparentes y al servicio de los propósitos del modelo económico y político.

Referencias bibliográficas:

Guerrero Orozco, Omar (1999) Del Estado cívico al Estado gerencial, Universidad Autónoma del Estado de México/Miguel Ángel Porrúa, México.

Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, consultado al 27 de noviembre en https://bit.ly/37WdzZo

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