Inicio Artículo Jóvenes y desempleados

Jóvenes y desempleados

80
0
jóvenes y desempleados

Por Miriam Abril Pérez López

Gael es uno de los muchos que han ingresado al programa de “Jóvenes Construyendo el Futuro” con el único propósito de mejorar sus condiciones de vida y las de su familia, él como cada día se levanta desde temprano, prepara el desayuno, coge el bus y se encamina a la empresa de textiles donde recibe su capacitación, percibe $3,780 al mes por jornadas de 8 horas de lunes a viernes, de vez en cuando tiene que ir en sábado; el trabajo suele ser agotador, y aunque cuenta con una licenciatura,  él solo piensa que por lo menos tiene trabajo y debería estar agradecido, al menos el año que esté contratado, después será decisión únicamente de su patrón si Gael continúa o vuelve a las filas del desempleo y,  de ser así Gael regresará a formar parte del sector de la población que conocemos como “ninis”, que según con la Encuesta Nacional de Educación y Empleo elaborada por el INEGI (2016) suman 3.9 millones de personas.

  1. Desempleo Juvenil

Pareciera que vivir en México y estar desempleado se ha vuelto una normalidad para la mayoría de las y los mexicanos y aunque esto es algo que afecta a quien sea, sin importar género, edad o lugar de residencia, es muy cierto que actualmente atañe en gran mayoría a un sector de la población muy específico, los jóvenes, y no solo en nuestro país, los jóvenes en todo el mundo enfrentan condiciones similares.

Al hablar de desempleo juvenil nos referimos a la falta de empleo de la población activa más joven que comprende entre los 15 y 24 años, a los que peyorativamente llamamos “ninis” (porque ni trabajan ni estudian). Aunque esto no es una novedad, lo que sí lo es, es el acelerado aumento de la exclusión de los jóvenes dentro de la oferta laboral. El informe “Tendencias mundiales del empleo juvenil 2020: La tecnología y el futuro de los empleos” de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)  indica que la tasa de participación de los jóvenes en este rango de edad ha disminuido de 568 millones en 1999 a 497 millones en 2019 pese al incremento natural de este grupo poblacional.  El mismo informe señala que una quinta parte de los jóvenes son ninis, es decir, que no se encuentran laborando, ni capacitando dentro del mercado laboral, ni tampoco reciben los ingresos suficientes  para mejorar su educación y/o competencias, lo cual impide que puedan contribuir sustancialmente a la economía familiar y mucho menos mejorar sus condiciones de vida.  Para jóvenes en países latinoamericanos enfrentarse a un índice de pobreza tan alto sumado a la tasa de desempleo y un sistema de educación poco competitivo y de difícil acceso, pone a nuestra en generación en jaque mate.

Inclusive si hablamos de los jóvenes que tienen un empleo, sus condiciones laborales llegan a ser precarias y su situación no llega a mejorar connaturalmente. La mala calidad laboral radica en condiciones distintas a las que tuvieron otras generaciones, por ejemplo, la mayoría no  cuenta con protección jurídica y social, seguridad médica, prestaciones de ley o si quiera un contrato que por lo menos asegure cierta estabilidad laboral y ni hablar de una jubilación digna; de acuerdo con la OIT, “de los 429 millones de trabajadores jóvenes en todo el mundo, unos 55 millones, o el 13 por ciento, viven en condiciones de extrema pobreza (con unos ingresos inferiores a 1,90 dólares de los Estados Unidos al día), mientras que 71 millones, o el 17 por ciento, viven en situación de pobreza moderada (con unos ingresos inferiores a 3,20 dólares de los Estados Unidos al día).”

  • ¿En México pasa igual?

Para el caso mexicano, en términos generales en octubre de 2019 la tasa de desempleo llegó al 3.6% de la población económicamente activa, incrementándose en un 0.4% en comparación al mismo periodo en 2018.  De acuerdo con las proyecciones realizadas en “Perspectivas Sociales y del Empleo en Mundo: 2020” se estima que la tasa de desocupación en México pasará de 3.4% de la PEA en el 2019 a 3.7% en el 2020, y a 4.1% en el 2021, esto quiere decir que en un par de años el desempleo puede afectar a poco más de 2.3 millones de mexicanos.

Sin embargo, para el caso de los jóvenes en edad laboral las cifras pueden variar ligeramente. Actualmente se estima que en México hay 15 millones de jóvenes de entre 18 y 30 años edad que poseen un empleo, pero, según datos del INEGI son 9 millones los que laboran en el sector informal, el cual representa el 59.5%, obviamente no cuentan con seguridad social, prestaciones y se enfrentan a bajos salarios. Con respecto a esto último, no es ninguna novedad que las remuneraciones han ido a la baja en cualquiera de los sectores, por ejemplo, de acuerdo con el Observatorio de Salarios de la Universidad Iberoamericana, en 2005 una persona con posgrado ganaba 24 mil pesos; en 2016 su percepción salarial cayó hasta los 14 mil pesos. Según un reporte de El Economista, únicamente 4 de cada 100 trabajadores ganan más de $15,429 pesos al mes, 67 de cada 100 ganan entre $3,080 y $15,428 y 29 de cada 100 de $0 a $3,079 pesos; sin embargo de acuerdo con el INEGI, una familia mexicana gasta en promedio 13,529 pesos al mes, en donde más del 50% se destina únicamente a alimentación y transporte. Sumado a esto, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de La Política de Desarrollo Social (CONEVAL) del 100% de personas en situación de pobreza- extrema o moderada- 87% son jóvenes.

 La falta de una oferta laboral de calidad y que coadyuve al pleno desarrollo de los jóvenes debe considerase un problema estructural. La falta de ofertas de trabajo propicia la extensión de los empleos de baja calidad, especialmente para los jóvenes que cuentan con estudios universitarios, actualmente contar con educación superior no asegura un empleo. En el estudio: Educación superior en México: resultados y relevancia para el mercado laboral realizado por la OCDE y publicado en 2019  declara que el 46% de los mexicanos con una formación universitaria están subempleados y trabajan en labores nada relacionados con su profesión.  De esta misma forma en 2019 el INEGI contabilizó en el último trimestre de 2019 a 15 millones 90 mil profesionistas en el país de los cuales 11 millones 789 mil tienen un empleo y de esto, 5 millones 422 mil trabajan sin ejercer su profesión. Asimismo la Secretaría del Trabajo señaló que el 38% de los profesionistas ganan en promedio 6 mil pesos mensuales.  El desequilibrio entre la oferta y demanda laboral es uno de los principales factores que contribuyen a la recesión económica del país. Por ello es preciso promover políticas públicas que generen empleos decentes para las mujeres y los hombres jóvenes.

Otro de los grandes temores de los jóvenes hoy en día, no es únicamente la falta de empleo, dejando de un lado si es en buenas o malas condiciones, sino la preocupación de ser reemplazados por las nuevas tecnologías. La probabilidad de automatización de los trabajos afectará en mayor medida a los jóvenes, los avances tecnológicos de la «cuarta revolución industrial» han generado más retos que oportunidades para los jóvenes en el mercado de trabajo, ya que lamentablemente, no todos cuentan con las herramientas que les faciliten el acceso a la era de la digitalización.

México sufre de mucho males, pero si nuestro país no comienza a priorizar y dar seguimiento a políticas para el desarrollo de un nivel educativo de calidad y de las competencias laborales de nosotros los jóvenes, quienes hoy en día no solo representamos el porcentaje más activo laboralmente, sino también el más vulnerable, dentro de un país fuertemente estratificado, sin oportunidades de crecimiento, estas condiciones se verán reflejadas cuando la pirámide poblacional cambie y sea un menor número de jóvenes precarizados los que deban sostener económicamente a las generaciones mayores.

Asegurar una educación universitaria y/o incentivar a los jóvenes a tener una, no es suficiente si el país no cuenta con un sistema educativo fuerte y aún más si no cuenta con la capacidad para generar empleos dignos. Es necesario invertir y crear una estructura sólida que revierta esta situación crítica, “El futuro del trabajo para los jóvenes es una tarea conjunta de la política pública, del sector privado, de los movimientos sindicales, de las organizaciones de jóvenes y en la que muchos otros agentes de la sociedad civil organizada pueden contribuir” (Salazar, 2017)

Lamentablemente en México, la autorrealización académica, profesional o de cualquier índole para la clase media y baja resulta casi imposible. La pobreza, la ineficiencia en los servicios públicos, la educación de baja calidad, las dificultades para acceder a un buen empleo son tan solo algunos de los limitantes para el desarrollo social y económico de la juventud mexicana.

Referencias:

(2020), Tendencias Mundiales del Empleo Juvenil: la tecnología y el futuro de los empleos, consultado en: https://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_737061/lang–es/index.htm

García, Karen, (2019), ¿Cuánto ganan los mexicanos?, El Economista, México, consultado en: https://www.eleconomista.com.mx/economia/Solo-4-de-cada-100-trabajadores-en-Mexico-ganan-mas-de-15429-pesos-al-mes-20191013-0002.html

Morales, Felipe, (2020). Panorama Gris, El Economista, consultado en:  https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Desempleo-se-agudizara-en-Mexico-en-el-2020-OIT-20200121-0001.html

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí