Toluca, la capital asediada

Juan Carlos Villarreal Martínez

Toluca representa para el PRI una carga simbólica, pues en esta emblemática ciudad se asientan los poderes locales y buena parte de las empresas transnacionales de la entidad, al punto que su status, como polo de desarrollo, ha provocado un explosivo crecimiento en los últimos 30 años al pasar de 357,071 habitantes en 1980 a poco más de 873,536 en el 2015. Sin embargo, la capital dista mucho de aparecer entre ciudades ejemplares del país, pues ningún indicador la coloca en un lugar destacado, salvo en el único que parece importar a los gobernantes; los enormes privilegios en los que viven ellos.

La capital de los mexiquenses, a diferencia de otras entidades, vive permanentemente bajo el asedio de las promesas incumplidas, desde que Emilio Chuayffet prometió sacar la estación del ferrocarril de Toluca hasta construir el tren Toluca-México como lo ofreció Armando Enríquez, pasando por los infames slogans de los ayuntamientos que se convierten en ridículas caricaturas frente a la contundencia de los hechos: Ciudad de altura, Municipio Educador, Capital con Valores, ¡¡qué diablos significa eso!! De ser la cuna de destacados administradores públicos, con el paso de los años y de la alternancia, hoy cualquiera puede aspirar a un cargo en el gobierno sin la más mínima experiencia. Para los habitantes de Valle de México, Toluca es tan distante como irrelevante para su vida cotidiana, para ellos es más fácil y práctico ir a la capital de la República que a la capital de su estado, en ese sentido el desdén arropa un asedio político de quienes cargando agravios históricos contra los tolucos buscan como cobrarse la suya en la menor oportunidad. Con todo y eso, el aporte de votos que brinda esta ciudad, constituye una importante tajada tanto para el PRI como para el PAN, solo es cosa de ver los datos.

Como en la mayoría de los casos presentados, la participación mayor se registró en 2012, llegando caso a 68%, en los otros años analizados, 2006, 2009 y 2015, la participación es bastante similar, todas en el rango de los 50, que lo coloca por encima del promedio estatal. En cuanto a crecimiento de la lista nominal, se calcula que de 2006 a 2016, el crecimiento bruto ha sido de 17.58%, explicándose por el crecimiento constante hasta 2015 y la ligera caída al corte del 29 de febrero del presente año (Ver Gráfica 1).

Los indicadores que se han venido usando hasta la fecha pueden ser divididos en dos, la primera parte es aquella que muestra la forma en que se dispersan los votos, es decir, el número de partidos entre los cuales los votos se dividen, y el segundo, es aquel que muestra cómo se agrupan. De los primeros podemos encontrar para este caso uno muy importante, la fragmentación, de ella se pueden obtener conclusiones sobre la forma del sistema de partidos. De esta forma, en 2005 Toluca tenía un sistema de partido predominante, y no es necesario apuntar a que partidos se refiere, el PRI, pero para la elección de 2005 tendió hacia el bipartidismo, lo que quiere decir es que en la elección de la gubernatura por Enrique Peña Nieto fue un importante semillero de votos, mientras que en 2011 no tanto (Ver Grafica 2).

Por otro lado, y como resultado de la forma del sistema de partidos podemos observar el número de partidos, que en resumidas cuentas indica dos para ambos casos, lo que explica que la concentración de votos en los dos partidos o coaliciones con más votos haya sido de casi 80% o superior. Aquí ni el PRD ni MORENA tienen peso significativo alguno.

Comparativamente la fragmentación en elecciones no solo de gobernador, sino también de ayuntamiento es importante, como se puede detallar en la gráfica, Toluca es un municipio dinámico, que presenta cambios en el tiempo, y algunos de ellos diferentes y, hasta opuestos, ya que presenta todas las clasificaciones flexibles propuestas a partir del índice RAE (1967) que elabora Sartori (1997). Como ya se mencionó la característica en elecciones de gobernador, resta hacerlo para el ayuntamiento: en 2006 tuvo un comportamiento similar al del año anterior, ubicándose en el de rango de predominancia, en 2009 sucedió lo mismo, fue antesala de la elección a gobernador teniendo un sistema bipartidista, en 2012 tendió al multipartidismo moderado, para finalmente, en 2015 convertirse en un sistema multipartidista fragmentado, lo que indica que, si los patrones de comportamiento del sistema de partidos en Toluca es constante, para la elección de 2017 podría ser más o igualmente fragmentado (Ver gráfica 3). El bipartidismo tiende a disminuir sistemáticamente, por lo que una candidatura independiente o una candidatura común extraordinaria podrían dar un cambio en 2017 y 2018.

Como respuesta a la alta fragmentación partidista, puede observarse que mientras la anterior sube la concentración baja, lo que se puede interpretar como mayor competitividad electoral, ya que no solo los principales partidos captan votos, pasando de acumular más del 80% a menos de 70%.

De la misma forma, el número efectivo de partidos que están en competencia ha aumentado, de 2 partidos con predominancia en uno a casi cuatro partidos en competencia, lo que parece corroborar el advenimiento de nuevos invitados a la competencia electoral. Así en la siguiente gráfica puede verse el resumen de los indicadores y comparar los comportamientos, con la salvedad de apariencia menos notoria debido al ajuste de la escala para la comparación (Ver Gráfica 5).

Finalmente, un comportamiento que no tiene que ver con el sistema de partidos, sino con el elector es la volatilidad, aunque el comportamiento guarda una estrecha relación, ya que puede observarse que en el periodo 2012-2015 los electores cambiaron su voto en mayor medida respecto a los periodos anteriores, pues es en este lapso en que el número efectivo de partidos en competencia es mayor, aunque cabe hacer un señalamiento, ya que la volatilidad es respecto del 100% de electores, el 8,49% es una cantidad mínima, pero no debería ser ignorada (Ver Gráfica 6). Sobre todo, considerando las nuevas formas de competencia que ofrecen las candidaturas independientes en algunas ciudades recientemente.

Aunque la volatilidad electoral total es muy útil, lo es más si se analiza la volatilidad por partido, es decir, saber en qué proporción los partidos perdieron o ganaron votos respecto de su elección anterior, para el ejercicio solo se han tomado en cuenta los tres principales partidos políticos, que hayan competido solos o en coalición: PAN, PRI y PRD.

Para el caso del PAN la volatilidad ha ido decreciendo, en el periodo 2006-2009 registro su más alto porcentaje de perdida de electores, esto se debe a que en 2006 registro una amplia votación, no solo en el municipio y el estado, sino también a nivel nacional, y en 2009 la recuperación del PRI fue prominente, por ello para el mismo periodo el PRI tiene números negativos, que no indican votos volátiles, sino una recuperación, pero su comportamiento es a la inversa que el del partido AN, por otro lado, el PRD tiene un comportamiento poco constante, en el periodo 2005-2011 registra una ganancia de votos, mientras que en los otros periodos comparados son perdidas las que registra, aunque tanto sus pérdidas como sus ganancias son menores en comparación con los partidos más votados PRI y PAN (Ver Gráfica 7).

De esto último Toluca enfrenta un desgaste prematuro en el gobierno de Fernando Zamora quien también vive asediado tanto por los dislates propios como por la pueblerina forma de gobernar que tiene la clase política local en la capital del estado más rico del país. Como lo anoté aquí mismo en una colaboración previa, con los mismos habitantes de Querétaro nosotros tenemos casi el doble del presupuesto que ellos y en ningún indicador estamos arriba que la joya del bajío.

Si el alcalde y su equipo no enderezan rápido el timón, los comportamientos históricos no le tienen buenas noticias, pues Fernando Zamora como candidato ofrece una caída de las preferencias en forma sostenida desde el 2009 que obtuvo 184,176 votos en su elección frente a los 123,005 que obtuvo el año pasado como se aprecia en la gráfica

Y aún más si no vemos tan solo en su distrito (II local), la caída parece más elocuente al haber registrado una caída del 33.76%en el mismo periodo. Toluca representa un espacio privilegiado para practicar la política en la entidad, pero resulta evidente la tensión existente entre los “tolucos” con mayor raigambre y los foráneos del Valle de México que han venido a ocupar posiciones de privilegio que los primeros creyeron suyos para siempre, como las monarquías a las que tanto se parecen sus héroes.