Irreflexiones electorales

Juan Carlos Villarreal Martínez

 

Con independencia de los resultados electorales, las elecciones locales de este año, han dejado una estela de actos de corrupción de candidatos-partidos y ciudadanos, ineptitud de las autoridades electorales, rebases de topes de gastos en campaña, propaganda insulsa y de baja calidad, acusaciones de fraude como único método de defensa y sobre todo, han dado en el corazón de una reforma electoral nacida del rencor entre contendientes que alego serían más baratas y eficaces las elecciones, la sobreregulación acompañada de una grosera centralización dejará la mayor inconformidad ciudadana de los últimos 25 años, que se manifiesta en un altísima fragmentación del voto que termina ayudando a los partidos grandes, a quienes supuestamente se dirigía el malestar ciudadano. Algunos apuntes al aire:

Hasta el cierre de campañas, mas de la mitad de los candidatos de todo el país no habían presentado su reporte de gastos de campaña, la autoridad en vez de sancionar, les amplío el plazo. Ahora me gustaría ver cuántas elecciones se atreve a anular el INE.

Los reportes del Banco de México señalaron un “inusual” crecimiento del dinero en efectivo que rebasó significativamente los movimientos regulares. Para INTEGRALIA esto viene a confirmar las sospechas de las ingentes cantidades de dinero oculto que se destinan a los ingentes de campaña que no son fiscalizables.

El transfuguismo ha crecido elección tras elección y sea en la oposición o como independientes, terminan debilitando al voto opositor en las elecciones locales de este año, es cosa de sumar qué hubiera sucedido si se presentaran elecciones polarizantes. Los partidos le temen a la democracia interna tanto como a las divisiones intestinas y al final, de sus desertores se alimentan las derrotas.

MORENA capitaliza de mejor forma el voto antipeña, quizá no le alcance a AMLO para ganar en el 2018, pero mientras tanto en Los Pinos le aplauden la forma tan eficaz que tiene para dividir a la oposición en el país.

Las coaliciones opositoras sufren para ganar por los enormes huecos que les provocan los Candidatos Independientes y la falta de estructuras territoriales profesionales.

La gente, le guste o no a los intelectuales, sigue votando por los partidos grandes. Reducir la explicación a la simple compra de votos, es además de pueril insuficiente para explicar un fenómeno mucho más complejo.

El sistema electoral mexicano se ha vuelto muy caro, imprevisible, superregulado pero ineficiente, registra un choque permanente entre centro y periferia y entre INE y TRIFE. En tanto que una de las reglas de oro de la democracia es la predictibilidad del sistema y otra aplicable para este caso, es que en elecciones lo más sencillo siempre resulta más útil.

Las lecciones para el estado de México para el próximo año son elocuentes; usted puede gastar tanto como tenga y pueda ocultar, mientras el INE (único responsable de fiscalizar) no se de cuenta o no quiera actuar; las elecciones las ganan entonces, quienes tengan más dinero y estructuras territoriales para operarlo de forma discreta o no, pero eficaz.

Los candidatos tienden a ser irrelevantes cuando no hay una fuerza opositora territorialmente asentada que rete al partido en el poder. El candidato resulta estratégico, por el contrario, cuando la oposición tiene una fuerza relativa preexistente.

Si el PRI logra ganar las 8 gubernaturas que se registraban en las encuestas de salida y luego confirmadas en los conteos rápidos, lo más seguro es que el escándalo de la oposición solo sea el escenario propicio para negociar otras cosas, pues al final todos habrán ganado algo. Lo realmente relevante será observar cuántos votos tienen al final los partidos políticos, si hay retrocesos y quienes pierden más bases de apoyo tanto territorial como en segmentos de edad, apreciar igual si los independientes ganan algún ayuntamiento y de que tamaño serán sus votos, para advertir su futuro inmediato. Mientras tanto, el resultado puede ser como el México vs Uruguay, uno domino y jugo mejor por amplios lapsos de tiempo, pero al otro le basto con anotar las que tuvo para ganar sin muchos merecimientos y el auditorio, mientras se divertía con todo lo que hay alrededor del juego, menos con las emociones del mismo.